sábado, 25 de mayo de 2013


Cuenca, cuidad hermosa bañada por cuatro ríos y conocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1999, en esta fecha Cuenca dio a conocer su paradisiaco a todo el mundo al ser considera así por la UNESCO, y como dice su propio nombre es una ciudad pequeña pero con grandes lugares que se han conservado intactos a lo largo de los años.


Hoy en la actualidad, Cuenca es la tercera ciudad más importante del Ecuador, pero no por ello se libra de ser catalogada como una cuidad insegura.
El miedo se apodera de la cuidad como cuando éramos niños y veíamos películas de terror, pues hoy en día salir al centro de la cuidad trae preocupaciones ya sea por nuestros hogares o por peligro que corre nuestra propio vida, ya que nadie está a salvo de la violencia.

Esta bella cuidad es conocida por muchos turistas como un vergel tranquilo en donde se puede disfrutar un relajante café, pero la atroz verdad es que ahora la delincuencia es una parte latente en el diario vivir, periódicos inundándonos con temas cada vez peores que traen al ciudadano miles de dudas - si de verdad nuestra ciudad debe ser llamada Patrimonio Cultural; ya que se está reemplazando la cultura por la fechoría de no cuidar lo nuestro.

Un claro ejemplo es el renovado y no tan reciente evento parque de la madre que con tan pocos días de su inauguración ya tuvo mucho escándalo por la falta de educación de unos pocos que solo lleva el nombre de delincuencia.

Nuestra seguridad ha sido puesta en tela de juicio por muchos y ha logrado la falta de solidaridad y desunión entre el pueblo, porque cada día aumenta la violencia y disminuye nuestra cultura como seres humanos incapaces de tener una verdadera educación.

Según la Constitución de la República del Ecuador, capitulo séptimo, titulo “RÉGIMEN DEL BUEN VIVIR, sección primera “educación”, art. 346 dice que: “La educación como servicio público se prestará a través de instituciones públicas, fiscomisionales y particulares”. Si bien es cierto que el Estado apoya a la educación de niñas y niñas, así como de jóvenes de manera equitativa para toda la ciudadanía sin privar a nadie del derecho a aprender; el pueblo en pleno s. XXI se mantiene con la idea errónea de que la educación es el privilegio de unos pocos.

Por ello hago un llamado de atención de que no solo es el estado quien debe apoyar a este gran derecho de estudiar y conservar la poca cultura que se ha ido perdiendo, sino que todo persona debe estar consciente de que la delincuencia es el futuro inestable de la sociedad que nunca te llevará a conocer quién eres en realidad cerrando puertas de prosperidad.

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